Hasta hace poco lo veían como a su bebé, que dependía de ustedes para tantas cosas… Ahora se cierra la puerta del nido y parece que el nudo en la garganta es más grande que ustedes mismos.

Confían, quieren confiar en que ante cualquier eventualidad la profesora les avisará, pero de pronto entran las dudas… ¿y si ella no se da cuenta?, ¿Con tantos chicos…?, ¿Si se cae?, ¿Si me extraña?…y si…?
Hasta que no sale, hasta que no se abre la puerta y esté de nuevo entre sus brazos, las dudas no desaparecen….pero al otro día… ¡otra vez a pasar por lo mismo!

Esta es la descripción de emociones y situaciones por la que muchos van a pasar alguna vez y para cada uno, padres e hijos, será una experiencia inolvidable… así es como ocurre la adaptación al nido.
Se denomina así a los primeros días en que el niño asiste al nido y tanto él, como ustedes y la institución pasan por un proceso de acomodación, de adaptación a nuevas formas de trabajo, comunicación, aprendizaje, relaciones sociales, juegos, horarios, entre otros.
Es una situación de aprendizaje para todos los miembros de este proceso que se vivirá con más o menos angustia, dependiendo de varios factores.

Dependiendo de:
• Autonomía del NIÑO, si viene de una adaptación previa al nido o no, si se queda por periodos más o menos largos a cargo de abuelos, nanas u otras personas.
• La experiencia como PADRES, por ejemplo si quien empieza la adaptación al nido es el primer hijo.
• Si tiene hermanitos o es la primera vez que está en contacto con otros niños por un periodo medianamente largo.
• Si anteriormente asistió a otra institución en donde hizo amiguitos y los extraña.
Parece obvio, pero no lo es:
¿El niño llega a un lugar donde de pronto se lo deja sin explicación alguna, sin ningún comentario o preparación previa sobre lo que va a vivir?… ¿o se conversó sobre el tema en casa, los abuelos o tíos lo estimulan y acompañan? ¿Observó a otros niños con el uniforme del nido previamente y realizó preguntas?… Es decir ¿ha recibido información clara sobre el acontecimiento que se aproxima?
Se busca que el niño no llegue a un lugar totalmente desconocido y que se sienta acompañado, que sepa que al salir mamá, papá o una persona conocida lo van a estar esperando, que el jardín es un lugar al que se va a hacer amigos, a compartir lindos momentos y sobre todo a jugar y aprender.
Ustedes deben saber que nosotras, las profesoras tenemos experiencia y que un buen nido siempre sabe respetar y acompañar estos primeros momentos, por lo que es importante seguir las pautas que se les brinda, hasta que sea el momento de poder despedirse sin angustias, ni llantos de ambas partes.

Es importante que tomen en cuenta que este paso será uno de los tantos de una serie de aprendizajes que ayudan al niño a convertirse en una persona independiente, con vínculos sanos y felices.

Lazos de confianza
El inicio es muy importante porque allí es donde formamos el vínculo de confianza, lo cual permitirá crear un clima idóneo para el aprendizaje, como todo lleva su tiempo y hay que saber esperar. Poco a poco, conforme observen y aclaren sus dudas, podrán confiar en el nido y en la miss que estará a cargo de su hijo, igualmente para el nido y profesora es fundamental conocer a los padres para establecer una comunicación idónea.
Ustedes como padres tienen que transmitir seguridad y confianza a su hijo, para que vaya soltándose y logre ser más independiente. Cada pequeño es un universo aparte, ningún niño es igual a otro, por lo cual no podemos considerar a la adaptación de forma general y universal, ni es posible saber tampoco cuánto durará el periodo. Deben tener en cuenta que en el camino encontrarán progresos, frustraciones, dudas, éxitos, inquietudes y logros, es normal no hay que sentirse impotentes si algo no avanza como lo esperan, hay que comprender que se trata de una etapa que evolucionará con el tiempo.

¿Cómo mejorar el proceso de adaptación?
Podemos ayudar a que los niños evolucionen más rápido tomando en cuenta lo siguiente:
-Es fundamental que la familia y el nido tengan una comunicación fluida y permanente. Cumplir con lo que se dice y hace, lo que se manifiesta debe ir acompañado de las acciones. Es decir, debe haber coherencia entre lo que se dice con las palabras y se hace con el cuerpo.
-El pequeño sabe que su mamá lo llevará al nido con la intención de dejarlo allí; sin embargo no conoce en realidad el momento en que irá a recogerlo, quizá pueda sentir miedo de que no regrese. Para ello en el nido trabajamos con rutinas, como por ejemplo realizar un juego determinado todos los días un poco antes que la mamá llegue, así el niño sabrá diferenciar en qué instante vendrá su madre a buscarlo.
-Hay que tratar que una misma persona sea la encargada de llevar y recoger al pequeño durante el periodo de adaptación, esto ayudará en el proceso.
-Cuando logramos el primer estado de confianza, ustedes podrán esperar afuera en un lugar conocido por el pequeño, para que el niño pueda despedirlo sin llantos y luego elija libremente quedarse jugando con sus amigos en lugar de ir con su mamá. Conforme vaya avanzando en este terreno, podrán quedarse cerca por la zona, transmitiendo seguridad al niño y diciéndole frases como “quédate aquí con tus amigos, que ya vuelvo por ti”.
-Hay que evitar hacer cambios simultáneamente como por ejemplo dejar el pañal cuando llega el momento de iniciar en el nido o que coincida con dejar el biberón. Recuerden que una situación de cambio requiere de un trabajo paciente.
-Cada niño es diferente. Cada uno tiene una historia personal y una familia con sus particularidades, por lo que la manera de reaccionar de cada uno ante este mismo evento puede variar.
-La adaptación NO se da de un momento para el otro, es un proceso gradual y progresivo. Puede durar algunas semanas y es importante desarrollar la paciencia y tolerancia.

Fuente: Hacer Familia